Terribles, espeluznantes y desgarradoras palabras pronunciadas por un refugiado en el campo Zaatari, donde moran unos 85.000 más. 17 años dedicado a construir toda una vida en Siria, un hogar junto a su familia y tan sólo bastan dos segundos para derribarlo todo, destruirlo todo, para borrarlo de un plumazo lanzando deliberadamente una bomba barril.
Palpas la devastación, el sufrimiento, la desidia, la nada, únicamente a través de las miradas de las víctimas. Sus rostros lánguidos y derrotados son el reflejo de la ira, de la lucha de poderes, de la religión y de la iniquidad. Seguir leyendo «Conflicto Siria: he llegado a sentir que no soy un ser humano»
