Por Leire Agüero
Hace ya unos meses comentaba que afortunadamente había contraído el virus del pádel. Ahora, echando la vista atrás, reflexiono sobre cómo te cambia la vida conviviendo con esta patología. Si ciertas personas leyeran las palabras que vienen a continuación maldecirían mi nombre, ¡con razón! Estaría abocada a arrodillarme dignamente, implorando clemencia.
No puedo pasar por alto aquellos maravillosos años de EGB en los que jugaba a baloncesto, ¡era una increíble base! Corría como una gacela, sorteaba al equipo contrario con una fluidez extraordinaria, recorría esos dos «pasitos» y salto de rigor cuando realizaba una entrada –uno, dos y tres– e introducía la pelota en la canasta. Sin duda, ¡años para recordar! Seguir leyendo «Hoy toca pádel, ¡bien!»

